Sesiones con su duración real
Valoración inicial, sesión de seguimiento y terapia larga suelen durar cosas distintas. Cada una se configura por separado y solo se ofrece en huecos donde entra completa.
Fisioterapia y consulta
Un paciente de fisioterapia no viene una vez: viene ocho. Cuando falta a la tercera, no se pierde solo una hora de agenda — se atrasa un tratamiento que ya estaba en marcha. Por eso aquí la agenda tiene un trabajo distinto.
Deja que el paciente reserve y reprograme sus sesiones sin llamar, muestra solo las horas en las que la sesión cabe completa, y manda el recordatorio automático antes de cada una. Tú dejas de coordinar por teléfono entre paciente y paciente, y el historial de visitas queda registrado sin apuntarlo aparte.
En un negocio de cita única, quien no llega deja un hueco que quizá se rellena. En una consulta de seguimiento, quien no llega rompe además la continuidad de lo que se estaba trabajando, y recuperar el ritmo cuesta más que la sesión perdida.
El olvido es la causa más común, y es la más fácil de atacar: un recordatorio automático que sale antes de cada sesión, sin depender de que alguien de la consulta se acuerde de mandarlo entre paciente y paciente.
El segundo factor es la fricción para avisar. Si cancelar exige llamar en horario de consulta —justo cuando quien contesta está atendiendo—, mucha gente no cancela: no aparece. Un enlace con el que el paciente reprograma solo convierte una ausencia silenciosa en un hueco que vuelve a estar disponible.
Valoración inicial, sesión de seguimiento y terapia larga suelen durar cosas distintas. Cada una se configura por separado y solo se ofrece en huecos donde entra completa.
Cambiar la camilla, desinfectar y anotar lo de la sesión anterior ocupa tiempo real. El margen por servicio lo reserva para que no se lo coma el siguiente paciente.
Si la consulta tiene más de un profesional, cada uno lleva su horario, sus días y las terapias que hace. El paciente reserva con el suyo, que es como funciona el seguimiento.
Conectando Google Calendar, lo que tengas ahí bloquea esas horas. Una reunión o un compromiso personal deja de ser algo que hay que recordar bloquear a mano.
Conviene decirlo claro antes que tarde: Razor es una agenda, no un expediente clínico. Guarda lo que hace falta para gestionar la cita —nombre, teléfono, correo, qué servicio y cuándo— y el historial de visitas de cada persona. No tiene campos para diagnósticos, evolución ni notas clínicas, y no está pensado para almacenarlos.
Esa separación es deliberada. Los datos de salud tienen exigencias propias, y una herramienta que insinúa cubrirlas sin estar construida para ello le crea un problema a quien confía en ella. Si llevas expediente, sigue llevándolo donde corresponda; esto ordena la agenda que hay alrededor.
Lo que sí está cuidado es la parte que nos toca: la información de cada consulta está aislada de la de los demás negocios, el tráfico va cifrado y los enlaces con los que un paciente gestiona su propia cita se guardan cifrados. Los detalles están en la política de privacidad.
Las creas una a una desde el panel, en las fechas que acuerdes con el paciente. Cada sesión es una cita con su propio recordatorio y su propio enlace de gestión; no hay una reserva recurrente automática.
No, y es a propósito. Razor guarda los datos de contacto y el historial de visitas —qué servicio y cuándo—, pero no tiene campos para notas clínicas ni diagnósticos. El expediente debe seguir donde lo lleves hoy.
Sí. En su correo de confirmación va un enlace propio desde el que cancela o reprograma. El hueco se libera al instante y a ti te llega el aviso, sin que nadie tenga que contestar el teléfono en mitad de una sesión.
Sí. El plan más pequeño está pensado justo para un profesional: tu agenda, tu página de reservas y la gestión de tus citas. Si más adelante entra alguien más, se suma sin cambiar de sistema ni de enlace.
El recordatorio al paciente sale por correo electrónico, desde el plan Profesional. Al negocio sí le puede llegar el aviso de cada reserva nueva por WhatsApp además de por correo.
Sí. La forma más directa es conectar tu Google Calendar: lo que apuntes ahí bloquea esas horas en tu agenda de reservas. También puedes ajustar tus franjas o cerrar una fecha concreta desde el panel.